​Trucos para comer fuera y no perder la línea

Uno de los grandes errores que se cometen al comer fuera y que acaban acumulándose en forma de kilos extra es pedir por los ojos
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Se acerca la primavera y se acaban las excusas para no salir a disfrutar de las actividades al aire libre, las terrazas y retomar la rutina de ejercicios que te permitirá cumplir con la Operación Bikini de este año. Por eso, si quieres empezar a sentar las bases de lo que será tu cuerpo de verano, te revelamos cinco trucos para comer fuera y no llevarte kilos extra a casa.

Antes de salir al restaurante

Uno de los grandes errores que se cometen al comer fuera y que acaban acumulándose en forma de kilos extra es pedir por los ojos. Si llevas muchas horas sin comer y llegas al restaurante, lo normal es que te pidas los platos más abundantes y apetecibles. Pero esto puedes evitarlo, tomándote un snack una hora antes de salir: una pieza de fruta, un yogur griego o un pequeño plato de ensalada. Así ayudarás a tu cuerpo controlar el hambre y podrás pedir con mesura.

“¿Qué me pido?”, lo mejor para la comida y para la cena

Si has quedado en el restaurante a la hora de la comida, puedes permitirte agregar carbohidratos a tu plato, especialmente si son integrales: pasta integral, pan integral o de cerelaes, arroz salvaje… Sin embargo, para la hora de la cena es más conveniente disminuir la cantidad de carbohidratos y las grasas saturadas como salsas cremosas, frituras y carnes fuertes. Además, recuerda siempre incluir algo de verde en tu pedido en forma de verduras o frutas.

Comer, no devorar

Uno de los secretos de modelos como Gigi Hadid para comer lo que le apetece y mantener su figura es comer despacio. Este simple acto te permitirá disfrutar más de tu comida, ser más consciente de las porciones que consumes y hará que tu cuerpo tenga sensación de saciedad con menos cantidad de alimentos. Además, por si fuera poco, comer lentamente y masticar bien la comida te ayudará a tener una digestión mucho más ligera. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá!

Beber solo lo justo

Los médicos y nutricionistas coinciden en que la fórmula perfecta para las comidas es acompañar cada una con dos vasos de agua. Sin embargo, hay ocasiones en las que puedes permitirte sustituir el agua por alguna bebida alcohólica. Entre las bebidas que tienen menos calorías están: el vino tinto, la cerveza sin alcohol, la sidra y la cerveza oscura.

¡Di que sí al postre!

Si eres un amante del dulce y para ti ninguna comida está completa sin un toque dulce al final. Para darte el gusto de tomar el postre y no arrepentirte, hay tres maneras de hacerlo:

- Pedir un postre a base de frutas en lugar de tarta o helado.

- Pedir una o dos raciones de postre para todos los comensales y asegurarte de que cada uno tome no más de dos cucharadas.

- Saciar tu apetito de dulce con una infusión caliente endulzada con miel y limón.

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