“Si te levantas con una sonrisa y escuchas a tu corazón, ya estás aplicando la permacultura en tu vida”

Alexandre Pereira y Lorena Molina, organizadores del ​I Festival Permacultura Bnomad de Marruecos
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Cartel del Festival Bnomad

A veces una mira alrededor y ve tantas aberraciones y absurdos que cree que el mundo cambia para bien a una velocidad demasiado lenta, aunque quizá sea ese paso lento pero seguro el que es capaz de lograr esos cambios que muchos esperamos.

¿Crees que la vida se te está pasando tan rápido que no te estás dando ni cuenta? ¿A veces tienes la sensación de vivir luchando por ganar dinero para gastarlo en cosas que no necesitas? ¿Te has parado a pensar en el desastre medioambiental que supone un atasco, los billones de bolsas de plástico flotando en el océano o la pérdida de la cultura y la identidad ante el poder de las multinacionales? Entonces, debes saber que no estás solo y que hay un movimiento planetario al que te puedes acoger: la permacultura.

El cuidado del planeta, el cuidado de las personas y el compartir con equidad son los tres grandes principios éticos que engloba la permacultura, y desde ahí nacen una serie de herramientas para generar un modo de vida consciente; pero la permacultura es todo eso y más, aunque básicamente, la definimos como vivir en armonía con uno mismo y con el entorno.

Para vivir la permacultura de cerca en un entorno más que especial, puedes acudir al I Festival de Permacultura BNomad en M’Hamid El Ghizlane, cerca del valle del Draa en Marruecos y que será del 27 de marzo al 3 de abril.

Charlamos con los organizadores, Alexandre Pereira, de Vigo, y Lorena Molina, de Alicante, para que nos expliquen de qué va BNomad y su relación con la permacultura.

Festival Permacultura Bnomad Marruecos

¿Cómo empezó vuestro interés por la permacultura?

A.: A lo largo de estos años he trabajado en agricultura regenerativa. Hace unos años conocí a Madani, un hombre perteneciente a una antigua estirpe de nómadas del desierto de Marruecos y empezamos a pensar cómo podríamos dar vida a las zonas que están muriendo por la falta de agua y la desertificación creciente. Así nació el curso Permaculturafrica en el que a la agricultura regenerativa se le unía la bioconstrucción y la arquitectura del ser, que busca conocerse uno mismo por medio de la introspección y la relación con los demás. El festival es una celebración de las cinco ediciones del curso Permacultura África y los diez del comienzo del proyecto.

L.: Terminé Arquitectura justo cuando empezaba la crisis, lo que me llevó a trabajar en Emiratos Árabes y otros países asiáticos. La primera vez que visité el desierto del Sáhara tenía 21 años. Una puesta de sol rojiza sobre un poblado de adobe en la ladera de una duna como una montaña se me quedó grabada en la memoria y supe que algún día iba a volver. En 2017 supe del curso, y no me lo pensé en ni un minuto para inscribirme. Me sentí como en casa cuando volví a pisar la tierra y la arena del desierto. Allí empecé a aprender sobre la permacultura. Cuando Álex y yo nos conocimos enseguida empezamos a pensar en un proyecto común para compartir con todas las personas que quisiesen este sentir que nos había conectado con nuestra esencia a cada uno en su diferente momento.

Mucha gente no sabe qué es la permacultura, ¿podéis definirla?

Á.: Es una herramienta de diseño y gestión que se apoya en el saber ancestral de los pueblos y de la naturaleza misma. La flor de la permacultura tiene siete pétalos. Los tres grandes son el cuidado de la tierra, de las personas y compartir con equidad. Después siguen el medioambiente, la construcción natural, la comunidad y sistemas de gobernanza, la educación, la tecnología, salud y finanzas y economía. Nosotros tocaremos algunos de estos pétalos en el festival. Todos esos pétalos suponen un enriquecimiento para los participantes, tanto los locales como los extranjeros.

L.: La permacultura no es solo agricultura. Tiene muchas más ramas. Para mí, es una manera muy actual y real de ver las cosas. Son una serie de herramientas que nos hacen recuperar la conciencia de lo que significa ser Humanos sobre la Tierra. Atañe al medio pero también a uno mismo.

¿Qué ofrece el Festival de Permacultura BNomad?

L.: El festival durará cinco días, hemos incluido actividades, talleres, proyecciones y ponencias de nuestra mano y de la de colaboradores que traen proyectos que quieren compartir. Creemos que ofrecemos un programa muy interesante. Es una experiencia dirigida en la que acompañamos al participante en un viaje hacia dentro a la vez que toca los principios de la permacultura desde el punto de vista nómada, y el sedentario que nosotros practicamos. Una vivencia acompañada de música, atardeceres y noches en jaimas bajos las estrellas en medio del desierto en un festival de aforo limitado con el fin de convertirlo en una experiencia cercana

A.: A la hora del té empezará la música y por la noche a partir de la cena proyectaremos documentales y películas sobre el tema del día. Las comidas están incluidas en la participación al festival y serán bufete libre, porque es importante que la gente tenga toda la libertad para comer con quien quiera, solo o acompañado por el grupo. Habrá talleres de pisar adobe, gastronomía local, tejido de alfombras, mercadillo de objetos bereberes, juguetes, ropa, turbantes, talleres, etc.

¿Cómo será un día cualquiera en el Festival de Permacultura BNomad?

L.: El primer día es importante que la gente tenga tiempo de conocerse, haremos dinámicas para eso, y también una excursión al pueblo de adobe que nos acoge. A parte de este día el programa funciona más o menos de la misma manera. A primera hora un taller al aire libre, luego una charla de algún portavoz de los proyectos colaboradores, comeremos todos juntos y por la tarde después de otros talleres simultáneos, disfrutaremos de la puesta de sol y del té bereber, al llegar la noche, llegará el momento del esparcimiento con la cena y la música. El espíritu del festival es que a la vez que nosotros demos esos talleres, recibamos también formación de las personas locales porque creemos que es muy importante recibir su sabiduría ancestral. Así mezclamos lo nuevo con lo viejo. Sin negar lo que fuimos ni tampoco lo que somos. La cooperativa de mujeres colaborará enseñándonos las tareas típicas y su artesanía, además contaremos con otros artistas y oficios.

¿Qué es lo que el BNomad puede aportar a la gente de allá?

L.: La idea no es influir en la cultura local sino mostrar cómo crear y diseñar con la permacultura en los campos que hemos encontrado valiosos para el lugar, ampliando el conocimiento de los que quieran aprenderlo y aplicarlo posteriormente, por ejemplo, aprender a gestionar los residuos, el plástico, saber más sobre la alimentación consciente, hacer compost, diseñar bosques comestibles, etc.

Á.: Hemos plantado ya más de 700 árboles. Coordinadores y ponentes se unirán con los asistentes y pobladores locales para compartir lo mejor de cada uno. La zona tiene un problema importante de desempleo lo que causa que los hombres se vayan a las ciudades. Con el festival se apoya y promueve el empleo y el comercio local.

¿La permacultura es la clave para construir un pueblo ideal?

L: Creo que no hay una llave única para una solución universal pero sí que puede ayudar a pensar de otra manera y a ser más consciente. La permacultura es muy amplia y puedes quedarte con lo que más te guste. Si cada uno hacemos un poco, sí podemos dar el golpe de efecto y ver un cambio. Me parece, al menos, una forma realista de conseguirlo.

A.: Creo que sí. No es la única manera pero es una herramienta para contrarrestar esa aceleración que llevamos, valorar más el tiempo y no solo el dinero. Es llegar a un punto de equilibrio, consumir, sí, pero con consciencia. La permacultura genera autosuficiencia y empoderamiento personal. Si más personas son conscientes de su poder de hacer las cosas mejor, ya estamos frente a un posible camino.

¿Cómo aplicáis la permacultura en vuestra vida cotidiana en la ciudad?

A.: En la actualidad, debido a las grandes aglomeraciones de personas en la ciudad también se trabaja la permacultura urbana. Con un diseño o uso adaptado para generar conciencia de sostenibilidad en la urbe. La gente que vive en el campo ya tiene una gran conciencia. Es importante seguir sembrando que los ciudadanos se empapen de ello. Puedes reciclar, hacer compost en tu casa o plantar algunas hortalizas si tienes una terraza. Solo con saludar sonriente a una persona, ya estás haciendo algo. Si valoras conscientemente las cosas buenas que tienes generas amor y esa es la energía que lo mueve todo. Si te levantas con una sonrisa y escuchas a tu corazón, ya estás aplicando la permacultura en tu vida.

L.: La ciudad no es exactamente el lugar que nos acerca a la naturaleza, pero estamos viendo los huertos urbanos, por ejemplo, que son lugares de colectivización de conciencias. Nosotros ahora mismo tenemos una vida nómada, así que hacemos acciones en el día a día. El cuidado de las personas es una parte muy importante. Simplemente hay que mirar un poco hacia dentro para empezar a desear cambios afuera.

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