Harberton: la estancia del Fin del Mundo

Visitar Tierra del Fuego es descubrir lugares asombrosos y únicos. Es el caso de este destino que se encuentra a 85 kilómetros de la ciudad de Ushuaia
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3. Estancia Harberton

Visitar Tierra del Fuego es descubrir lugares asombrosos y únicos, no solamente por los atractivos naturales que tiene esta tierra maravillosa, sino que también por las historias que uno descubre al visitar la isla. Tal es el caso de la estancia Harberton, la primera estancia de Tierra del Fuego. La misma se encuentra a 85 kilómetros de la ciudad de Ushuaia, y tiene una extensión de aproximadamente 20.000 hectáreas. Es la estancia más antigua de Argentina y ha sido declarada Monumento Histórico Nacional en 1999. 

La historia de Harberton 

Los comienzos de la estancia se remontan a su fundador, Thomas Bridges, un pastor anglicano inglés que se estableció en Tierra del Fuego en 1871. Fue un pastor que había llegado a la Patagonia para evangelizar a los nativos de la zona. Hablaba la lengua yámana y fundó una misión, donde surgiría Puerto Ushuaia. La historia de Thomas Bridges es tan interesante como la historia de Tierra del Fuego en sí misma. Allá por los años 1844-45, un pequeño niño de unos dos o tres años fue hallado solo deambulando sobre un puente de Bristol, Inglaterra. 

1. Thomas Bridges y su Esposa

Se cree que sus padres habían muerto, ya que era la época de la epidemia de cólera. El pequeño Thomas no hablaba inglés, por lo que no pudieron encontrar a su familia. Llevaba una medalla religiosa y estaba bien vestido. Su ropa estaba bordada con una letra T. Fue llevado a un orfanato donde lo nombraron Thomas, por la letra T, y Bridges (puente en inglés) por el lugar donde fue encontrado. George Pakenham Despard fue el reverendo que adoptó al niño, a quien consideraba un “regalo de Dios”. 

Cuando tenía 14 años, en 1856, Thomas y su familia emprendieron un viaje a las remotas islas del Atlántico Sur, ya que Despard estaba instalando una misión anglicana en las Islas Malvinas. Desde pequeño, Thomas aprendió el idioma de los indios yámanas, lo cual más adelante sería clave para emprender su misión evangelizadora. Siempre sintió un profundo interés por el idioma de los nativos, lo que lo llevaría a escribir un diccionario yámana-inglés con más de 30 mil palabras. 

Luego que de que Despard retornara a Inglaterra, desanimado por el fracaso de la misión, Thomas, de tan solo 18 años de edad, decidió hacerse cargo de la misión. Viajó a Inglaterra en 1868 y se casó con la joven maestra Mary Ann. Regresaron a las Islas Malvinas.  La joven pareja tenía una nueva integrante en la familia, la pequeña Mary. El destino de ellos estaba decidido: quedarse en la Patagonia. Luego de tres años en las islas, decidieron asentarse en la península, en la actual Ushuaia. Fueron la primera familia de europeos en vivir de forma permanente en Tierra del Fuego. 

En el año 1886, Thomas recibió la ciudadanía argentina, así como también una donación de tierras por parte del Congreso de la Nación, lo cual representaba un reconocimiento del presidente Julio A. Roca por su ardua labor con los nativos durante 25 años y por la asistencia a los náufragos en la región de Cabo de Hornos. Establecieron la estancia a 60 kilómetros de Ushuaia y a orillas del canal Beagle. En sus comienzos la estancia se llamó Downeast, pero luego se renombró a Harberton, el pueblo donde nació su mujer. Los primeros tiempos fueron muy difíciles. A pesar de tener algunas ventajas, el lugar tenía muchos inconvenientes, pues las ensenadas estaban cubiertas de bosques y las playas eran de muy complicado tránsito para los hombres como para los caballos. No había muelles ni desembarcaderos, tampoco grúas o barcazas. Todo había que transportarlo en botes o arrastrarlo. 

Thomas abandonó la misión, ya que esta no tenía más futuro. La mayoría de los nativos habían muerto a causa de una epidemia de sarampión que aniquiló a casi la mitad de la población nativa de Ushuaia. Fue en 1886 que el Congreso de la Nación le otorgó la concesión de tierras para que siga trabajando en la zona y de esta forma la Estancia Harberton se convirtió en la primera empresa productiva de Tierra del Fuego. La estancia también fue el primer importador, el primer correo y el escenario del primer matrimonio no aborigen en Tierra del Fuego. Por otro lado, también tuvo el primer almacén de ramos generales para los marineros de la época. La huerta de la estancia es la más antigua de la provincia, la cual está activa aún hoy en día. 

Encuentro de culturas 

La familia Bridges, y especialmente Thomas y Esteban Lucas Bridges (el tercer hijo de Thomas) son considerados “mediadores culturales” en Tierra del Fuego. Parece profético que Bridges signifique “puentes” en español. Thomas fue un gran defensor de los nativos. En una conferencia ofrecida por la Sociedad Literaria Inglesa de Buenos Aires, en agosto de 1886, “La Tierra del Fuego y sus habitantes”, Bridges dejó en claro que los indios yaganes habían sido víctimas de la difamación de los viajeros europeos. La experiencia verificaba que los yaganes no eran caníbales ni polígamos y que por lo general respetaban el orden social y familiar. Thomas aparece en la historia como un protector de los indios por medio de la educación. 

La educación de los fueguinos supone el conocimiento de la lengua, en este caso el yámana. Predicar implica inculcar un saber otro que por ahora únicamente puede ser transmitido en la lengua local. La lengua yámana contenía una gran riqueza en cuanto a su vocabulario (no menos de 30.000 palabras). El hecho de que Thomas Bridges haya escrito el diccionario yámana-inglés, lo consolida como un verdadero mediador cultural. En este sentido Thomas puede ser comparado con el beato católico Charles de Foucauld (1858-1916), el autor del diccionario tuareg-francés, que vivió con los tuareg en el desierto del Sahara en Argelia. 

Hasta el final de su vida, ya convertido en estanciero, Thomas Bridges continuó denunciando a los invasores blancos, que se apoderaban de las tierras de los indios. Lucas Esteban Bridgestambién fue un gran defensor de los nativos, así como también un verdadero pionero en Tierra del Fuego. Nacido en la misión de Ushuaia en 1874, Lucas convivió con los yámanas desde pequeño y también se convirtió en un gran conocedor de los indios onas. Su obra “El último confín de la tierra” (1948), redactada en inglés en la década de 1940 y publicada un año antes de su muerte en 1949, da testimonio de su gran conocimiento de los nativos y su profundo amor por Tierra del Fuego. 

A pesar de haber vivido una vida marcada por el trabajo y el esfuerzo en estas tierras lejanas, perdiendo muchos de los placeres de su juventud, nada superaba para Lucas Esteban Bridges la intensidad y singularidad de las experiencias en el último confín de la tierra. En relación a uno de sus viajes a Buenos Aires, así lo expresa en su libro: “Comprendí que durante toda mi vida sería yo distinto a los otros hombres, incapaz de entregarme por completo a una reunión tan alegre como la que me era dado contemplar. Sin embargo, olvidando la civilización y recordando los bosques nevados y las cumbres azotadas por los vientos de mi tierra natal, podía repetir las palabras que Adam Lindsay Gordon pone en boca del arriero moribundo: “Viviría la misma vida si tuviera que volver a vivir” 

Visitando la Estancia Harberton 

2. Canal Beagle

Llegué a la estancia Harberton a través de una excursión marítima desde Ushuaia, donde embarqué en el puerto de la ciudad, para navegar por el mítico Canal Beagle. El nombre original del Canal Beagle es Onashaga, que en lengua yagán significa “canal de los cazadores o el canal de los onas”. La lengua yagán es la que hablaban los pueblos originarios más australes del planeta, los yámanas. 

4. Bote Ballenero en Estancia

La visita dura aproximadamente una hora y media y nos permite conocer lugares históricos muy interesantes. Uno de ellos es el galpón de esquila, así como también la casa de los botes y la carpintería. Al dirigirnos al recinto de los barcos, observamos el Amalia B, el segundo bote más antiguo de la provincia, el cual aún conserva la pintura original de 1901. El recorrido por el casco de la estancia también incluye la visita a la case de té y el restaurante. Si lo deseamos, es posible disfrutar de unas vistas increíbles en el restaurant de la estancia y almorzar allí. 

Cuando Argentina estaba en medio del conflicto limítrofe con Chile, no había camino terrestre para acceder a Ushuaia. A partir de aquel suceso, el casco de la estancia se puede unir con Ushuaia gracias a las rutas 3 y J. Desde aquel entonces, los Bridges decidieron comenzar a ofrecer visitas turísticas. 

9. Museo Acatushun Entrada

Otros de los lugares que podemos visitar en la estancia es el Museo Acatushún de Aves y Mamíferos Australes, el cual es un lugar que guarda una gran colección de esqueletos de animales de la provincia. El nombre del museo hace referencia al vocablo indígena que utilizaban los yámanas para referirse a la bahía Harberton. Funciona desde marzo de 2011 y promueve la investigación biológica y patológica de los mamíferos de la zona. Es el museo biológico más al sur del planeta. El mismo nació y estuvo dirigido por Natalie Goodall, una norteamericana oriunda de Ohio, quien fue la esposa del administrador de la estancia. 

5. Museo AcatushunII

Natalie comenzó coleccionando esqueletos de animales y con el paso del tiempo su colección fue aumentando. En el museo se exhiben especialmente esqueletos de pequeños cetáceos, tales como lobos marinos, focas, algunas aves, así como también se destaca la “falsa orca”, con sus dientes afilados. Los esqueletos más grandes se encuentran el exterior, a un costado del edificio del museo. 

La historia de Natalie es tan fascinante como la de la estancia en sí misma. Había llegado como turista – motivada por conocer el “fin del mundo” y especialmente después de haber leído el “El último confín de la tierra”. Luego de convivir con la familia por tres meses, Natalie se enamoró de Thomas D. Goodall, sobrino nieto del autor y administrador de la estancia. Se casaron en Estados Unidos en 1963. Sin embargo, el destino de ambos y la familia Bridges estaba en Tierra del Fuego, la tierra que amaban. Hoy continúan honrando el legado de los Bridges sus antepasados. En la actualidad la administración de la propiedad está en manos de su hija, Abby Goodall, y su marido, Ricardo Lynch. 

6. Isla Martillo Pinguinos

Visitar la estancia Harberton también es sumergirse en un fascinante mundo natural, debido a la gran diversidad de flora y fauna que tiene el lugar. La estancia incluye las islas Martillo y Gable, donde entre octubre y abril, unos 10.000 pingüinos de Magallanes y cerca de 100 pingüinos papúa llegan. El nombre nativo de este pedazo de tierra es Isla Yécapasela, que tuvo ovejas hasta 1960 y ahora es el lugar donde habitan cormoranes roqueros, pingüinos y algunos skúas. Hay que tener en cuenta que muy pocas personas pueden descender a la isla, ya que el número de cantidad de visitantes está limitado para conservar el lugar. Sin embargo, al realizar la navegación, podemos visualizar a los animales desde la embarcación. 

Otra de las propuestas es recorrer la senda Bridges, la cual abrió en 1898 Lucas Bridges. El objetivo de la senda era llevar ganado hacia otra propiedad de la familia, la estancia Viamonte. Si bien hoy en día la senda original prácticamente es inexistente, es un atractivo paseo que nos remonta a otros tiempos de la estancia y nos invita a contemplar la naturaleza de la zona. 

7. Chozas de Nativos Estancia

La estancia también se destaca por su flora, ya que se encuentra una reserva natural, la cual fue creada en 1890 con los árboles nativos (ñire, coihue, leña dura – o maitén y canelo), así como también hay réplicas de dos modelos de chozas como las que montaban los pobladores originarios – cónica y redondeada – y que fueron construidas por científicos del Centro Austral de Investigaciones Científicas(CADIC), con el propósito de estudiar su durabilidad: siete años. Estas réplicas las podemos observar cercana al cementerio de la estancia, donde yacen los restos de 17 personas, la mayoría de ellos integrantes de la familia Bridges, así como también, empleados, amigos, y nativos. 

8. Casco de Estancia Harberton

Al pensar en visitar a la estancia Harberton, es importante tener en cuenta algunos datos, como por ejemplo que la estancia permanece cerrada durante el invierno. La estancia también cuenta con alojamiento, así como también hay 3 campings esparcidos en la estancia (sin luz ni agua). Existe una gran variedad de agencias de turismo que ofrecen excursiones a la estancia. Las mismas parten desde Ushuaia y se realizan durante el verano en el Hemisferio Sur (diciembre-marzo). 

Paisajes increíbles. Naturaleza indómita. Historias fascinantes. Encuentro de culturas entre europeos y nativos. Todo enmarcado en un marco único de belleza. La Estancia Harberton representa gran parte de la historia de Tierra del Fuego, “el último confín de la tierra”. 

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