​“Donde unos levantan muros, nosotros tratamos de crear puentes de solidaridad”

Conversamos con Álex Hohmann, creador de La Bici es Bella, para conocer más detalles en torno a sus aventuras solidarias por el mundo
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Álex Hohmann es un madrileño que reside en Barcelona, aunque su auténtico hogar se encuentra en cualquier punto del planeta que reclame su ayuda y solidaridad. Este técnico de sonido decidió un buen día montarse en su bicicleta, fiel compañera de viaje, y convertir los kilómetros que recorre por diferentes lugares del mundo en euros destinados a proyectos de interés social. 

Conocer a Anand, un niño de ocho años de Varanasi, en la India, que trabajaba llevando a turistas en su barca por el río Ganges y vendiendo té, supuso para Álex un antes y después. Ahí comenzó a dar forma a su proyecto: La Bici es Bella. 

Conversamos con Álex Hohmann para conocer más detalles en torno a sus aventuras solidarias por el mundo. 

Pregunta 2 Mi bici Guadalupe

¿Desde cuándo eres un viajero sobre dos ruedas? ¿Por qué una bicicleta y no cualquier otro tipo de transporte? 

Mi primer viaje en bicicleta fue en 2013. Mi pareja de entonces me propuso recorrer 50 km por una vía verde. Yo solo usaba la bici para hacer trayectos cortos, ir a comprar el pan o a la estación de tren y me pareció una locura hacer tantos kilómetros, así que decidimos hacerlo en dos días, para ir más tranquilos. No teníamos nada de equipo, así que cargamos nuestras cosas en una caja de plástico que coloqué en la parte de atrás de mi bici, una tienda de campaña colgando, una experienciadesastrosa que me fascinó. Después de esa salida fui yo quien le propuso a ella salir de nuevo con nuestras bicis y nos recorrimos los pirineos durante 20 días. Luego hicimos algunos viajes más, hasta que dejamos la relación y empecé a viajar en solitario. 

Hay un montón de razones por las que viajo en bicicleta. Es un medio de transporte bueno para tu salud y para la del planeta, es económico y vas a una velocidad que no es ni muy rápida ni muy lenta. Con la bicicleta dejas de ver el paisaje y pasas a formar parte de él. Tiene la magia de acercarte a las personas, la gente siente curiosidad al verte, te ven como alguien vulnerable y se acercan a preguntar. De esa manera tienes la oportunidad de conocer a gente local y compartir tiempo con ellos. Aprendes que la vida, igual que el camino, se compone de subidas y bajadas y que si siempre fuera llano sería aburrido. Llegas a los lugares por tus propios medios y estás expuesto al calor, al frio, al viento, la lluvia… pasar por todo ello hace que me sienta vivo. Viajo en bicicleta porque no se me ocurre mejor manera. 

Pregunta 2 mi bici guadalupe 3

2. ¿Cuántas bicicletas has tenido desde que comenzaste a recorrer el mundo? ¿Aún conservas la primera? 

He tenido dos bicis. La primera es una bicicleta muy sencilla de séptima mano reparada por mí mismo con piezas recicladas de otras bicis. La bauticé como Flipper y aún está conmigo. Después de pedalear con ella por los pirineos, la costa de Croacia, subir desde Nápoles hasta Roma y hacer 4600 km desde Barcelona hasta Marruecos, decidí comprar mi actual bicicleta, Guadalupe, con la que pretendía ir desde Barcelona hasta India. 

Pregunta 3, Anand, el chico que me cambió la vida en Varanasi

3. ¿Cuándo y en qué circunstancias nace tu proyecto La Bici es Bella? Por cierto, ¡el nombre nos parece estupendo! 

Hace once años cogí la mochila y me planté en India. La realidad que me encontré me sobrecogió. A cada paso me encontraba con niños y niñas que me pedían dinero, comida… En Varanasi conocí a Anand, un niño de ocho años que trabajaba llevando a turistas en su barca por el río Ganges y vendiendo chai (té) en la orilla del mismo rio. Se me partió el corazón al ver que un niño de esa edad se dedicaba a hacer negocios como si fuera un adulto en lugar de estudiar y jugar. A mí me gustaba viajar y quería seguir haciéndolo, pero no me encontraba a gusto siendo un mero espectador y sentía la necesidad de involucrarme de alguna manera con las realidades que me iba encontrando en el camino. 

Seguí paseando por Varanasi pensando sobre ello y entonces tuve una idea: al regresar a Barcelona, haría un curso de payaso para tener alguna herramienta básica con la que poder dejar el mundo un poco más sonriente a mi paso. Lo que pasó al regresar a Barcelona y hacer un curso de payaso de dos días de duración fue que me fascinó y me adentré de lleno en ese mundo que para mí era entonces totalmente desconocido. Estuve formándome como payaso durante ocho años, además de formarme como risoterapeuta e instructor de yoga de la risa. Comprendí que el humor era algo muy serio. 

Pregunta 3 haciendo el payaso en perú

A partir de ahí, en mis siguientes viajes siempre llevaba mi nariz de payaso en el bolsillo y los viajes tenían un sentido más social. Fui a Guatemala y estuve haciendo un voluntariado en un centro para niños sin hogar. Después me recorrí Bolivia subido en un camión de bomberos de la mano de “Sonrisas Nómadas” haciendo espectáculos de payaso y música en escuelas. Luego seguí por Perú haciendo autostop y colaboré en el festival de Belén del “Instituto Gesundheit” del famoso doctor Pach Addams. 

Al regresar de Latinoamérica me fui a Palestina con “Payasos en Rebeldía” y actué en campos de refugiados de lugares como Nablus, Jerusalén, Ramallah o la tristemente conocida Franja de Gaza. Fue allí donde comprendí que yo quería dedicarme a eso, a aportar algo a los demás. 

Mi siguiente viaje fue mi primer gran viaje en bicicleta en solitario. Me fui desde Barcelona hasta Marruecos. En esta ocasión llené mis alforjas de globos y cuando tenía ocasión los convertía en perritos, espadas o flores. 

Al final del viaje me planté en el puerto de Tánger para coger un ferry de regreso a Barcelona. Ahí vi una triste realidad que tiene lugar cada día. Entre los arbustos, a los lados de la carretera, había unos cuantos adolescentes medio escondidos a la espera de poder colarse en el barco y viajar a España. En cambio yo, por el simple hecho de haber nacido en otro sitio y tener un pasaporte europeo, podía viajar sin problemas. En ambos casos realizábamos un mismo camino, pero en circunstancias muy diferentes. En las mismas aguas donde unos nadan o hacen surf, otros mueren ahogados persiguiendo unos sueños que se diluyen en el fondo del mar. 

Mientras esperaba al ferry se me acercó un trabajador del puerto y me preguntó que de dónde venía. Al decirle que venía de Barcelona en bicicleta no se lo podía creer. Me di cuenta que lo que para mí era algo normal y hacía por diversión, otros lo veían como una especie de hazaña; pensé que quizá podría encontrar la forma de aprovechar mis kilómetros recorridos para apoyar a otras personas que no tienen las mismas oportunidades.  Así nació La Bici es Bella. 

4. La base del proyecto consiste en convertir kilómetros recorridos en euros destinados a diferentes proyectos de interés social por todo el mundo. Cuéntanos cómo se materializa esta idea y a qué tipo de proyectos llega. 

Básicamente la idea es añadir un objetivo solidario a nuestros viajes en bicicleta y difundirlo lo máximo posible ya sea a través del boca a boca, redes sociales, prensa o mediante un cartel que colocamos en nuestra bici. A través de un crowfunding donde la gente que simpatiza con el proyecto puede hacer una donación económica, tratamos de convertir los kilómetros recorridos en euros destinados a distintos proyectos. A raíz de darse la iniciativa a conocer han surgido otras propuestas y hemos hecho rifas de libros, vendido camisetas, café solidario, se han organizado carreras benéficas, etc. 

Nosotros viajamos por placer y no entendemos cómo se le puede negar el derecho a desplazarse a personas que huyen de situaciones bélicas, pobreza o crisis climáticas. Donde unos levantan muros, nosotros tratamos de crear puentes de solidaridad. Por eso hemos colaborado con proyectos de apoyo a personas refugiadas. Elegimos proyectos que no destinen muchos recursos en mantener la propia infraestructura (alquiler de locales, gastos de suministros, etc.) y que la mayor parte del dinero recaudado vaya destinado a las personas para las que trabajan. 

Prengunta 5 Los bicingueros

5. ¿Viajas en solitario o participan otros cicloviajeros en estas causas? 

Viajo en solitario, aunque en mi último viaje he compartido algunos tramos con algunos amigos. Independientemente de eso, “La Bici es Bella” es una herramienta que cualquier persona puede utilizar y añadir a su viaje el mismo fin solidario por el que estemos pedaleando en ese momento. Yo puedo estar pedaleando por Bélgica, otro puede estar viajando por Ecuador y otra persona puede hacerlo por Sevilla, pero todos lo hacemos para la misma causa. De esa manera ampliamos nuestro radio de difusión y llegamos a más personas. 

6. Habéis pedaleado en apoyo de organizaciones como Open Arms, Pallasos en Rebeldía o Stop Maremortum, entre otras. ¿Cuántos kilómetros habéis realizado hasta ahora y qué países habéis recorrido? 

En la primera etapa de “La Bici es Bella” estaba yo solo. El primer viaje iba a ir desde Barcelona hasta India y quería hacerlo en diferentes tramos para diferentes proyectos. EL primer tramo iba a ser de 1700 km y quería recaudar 1700 euros destinados a Open Arms. Tan solo diez días después de salir, en Francia tuve que dar media vuelta y regresar a Barcelona a causa del Covid y el confinamiento. El “problema” fue que el dinero se había recaudado y yo apenas había recorrido 400 km. Así que hice un invento con dos sillas y una barra de hierro y pude pedalear los 1300 km que me faltaban para cumplir la parte del reto desde el balcón de casa. 

Cuando el confinamiento finalizó me di la vuelta a la península ibérica, fueron un total de 5760 km que pedaleé para Arrels Fundació, Payasos en Rebeldía y Stop Mare Mortum. Fue en el último tramo de ese viaje cuando se me ocurrió que si en lugar de ser solo yo quien pedaleaba recogiendo donaciones fuéramos más personas, cada una desde su viaje, tendríamos mayor difusión y conseguiríamos más donaciones. 

7. ¿En qué viaje estás embarcado en este momento y a qué causa va dirigido todo lo recaudado? 

Yo acabo de finalizar un viaje que me ha llevado 13 meses y 14.000 km. Me fui desde Barcelona hasta Turquía y después de pedalear por el país durante tres meses decidí volver a Barcelona también en bicicleta. En este viaje pasé por España, Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Bosnia, Montenegro, Kosovo, Albania, Macedonia del Norte, Bulgaria y Turquía. A la vuelta repetía varios de esos países además de pedalear por Grecia y Austria. Fue una ruta circular. 

Pregunta 7 Bicicletas sin fronteras (3)

La causa a la que han ido destinadas las donaciones ha sido “Bicicletas Sin Fronteras”, un proyecto hermoso que dota de bicicletas a escuelas de Senegal. Es un proyecto que va mucho más allá de dar bicicletas, por lo que os animo a que miréis su página web www.bicicletassinfronteras.org 

Para este reto la idea era recorrer 10.000 km entre varias personas y recaudar 10.000 euros. La realidad ha sido que hemos recorrido más de 25.000 km y recaudado más de 11.000 euros (en el momento que escribo esto aún quedan 10 días para poder realizar donaciones). 

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Han sido muchas las personas y muy variadas las maneras en que la gente ha participado en este proyecto. A parte de mi viaje de ida y vuelta a Turquía, ha habido gente pedaleando por Cataluña en una bicicleta plegable, por Argentina, haciendo el camino de Santiago, también se unieron personas desde Inglaterra, México, otros pedalearon por Andalucía, Mauritania y Senegal, otro se dio la vuelta a España, algunas familias hicieron salidas cortas en bicicleta, otros empezaron a ir en bici al trabajo, un grupo aficionado al ciclismo hicieron la locura de subir y bajar el mismo puerto de montaña durante más de 24 horas seguidas hasta alcanzar los 10.000 metros de desnivel positivo… incluso hay quien pedaleó 1000 km en cuatro días desde el hospital psiquiátrico en el que estaba ingresado. 

Cada uno hizo su viaje a su manera, unos en solitario, otros en pareja, incluso algunos con perros… pero todos teníamos algo en común: estábamos pedaleando para la misma causa: conseguir 10.000 euros para llevar bicicletas a una escuela de Senegal.Llevábamos un cartel explicativo con un código QR que te llevaba a la página web donde se podían hacer las donaciones. Hicimos, sin pretenderlo, una bonita familia y la mayoría ni siquiera nos conocíamos en persona. 

También colaboraron pequeños negocios (una óptica, un estanco, una tienda de ropa, una librería, una ferretería, un centro de yoga, un par de tiendas de bicis, un centro de pilates y algunos albergues colaboraron poniendo el cartel en su establecimiento). Un escritor hizo una rifa con dos de sus libros, otro regalaba su libro en pdf para quien hiciera una donación, se hicieron parches, camisetas, en fin, un montón de colaboraciones, entre ellas la de La Koffecleta, una cafetería itinerante en bicicleta que ofrecía a sus clientes un café solidario que costaba 1 euro más e iba destinado al proyecto. Además involucró a varios tostadores de café y realizó un rifa solidaria con 2 kilos de café de especialidad. 

Pregunta 8 Italia

8. Habrás atravesado todo tipo de terrenos y sufrido las inclemencias meteorológicas. Imaginamos que pedalear en circunstancias difíciles puede llegar a resultar muy duro. ¿Alguna vez has tenido la tentación de tirar la toalla? 

Cuando me fui a Marruecos, recuerdo que cuando estaba atravesando las Alpujarras desde Almería hacia Granada me dije que iba a ser la última vez que viajaba en bicicleta. Además de lo duro de subir montañas, esos días hacia mucho viento en contra. Cuando llegué a la cumbre y solo tenía que dejarme deslizar montaña abajo, el viento venía de lado y era tan fuerte que me tiraba fuera de la carretera. Tenía que ir muy despacio y haciendo mucha fuerza con los brazos. Parece una tontería, pero a nivel mental fue duro porque estaba deseando llegar a la cumbre creyendo que allí las cosas serían fáciles y no lo fueron en absoluto. 

Fue la última vez que pensé en tirar la bicicleta por un precipicio. Esa experiencia me hizo cambiar el chip y entendí que las subidas no son un castigo ni las bajadas son un premio, comprendí que todo forma parte de un mismo camino. Fue una experiencia que me fortaleció y que hizo que ahora disfrute de ese tipo de dificultades y me tome las cosas de otra manera. 

En el viaje a Turquía me pasé el invierno pedaleando, fueron varios días seguidos de pedalear bajo la lluvia, meses acampando casi a diario bajo el frio… un día estuve empujando la bici diez horas sobre la nieve para avanzar tan solo trece kilómetros y aunque haya sido duro, acepto que es parte del camino y no se me ha pasado por la cabeza la idea de tirar la toalla. 

No quiero hacer un alegato a la idea de que podemos con todo. Pienso que somos personas con nuestras propias limitaciones y que está bien reconocerlas y saber decir “hasta aquí”. 

9. ¿Cómo organizas el día a día durante el viaje? ¿Dónde duermes, comes, te aseas, cómo cubres los gastos que se generan, etc.? 

Viajo sin plan, suelo ir al día. Cuando me despierto no sé dónde voy a pasar la noche. No tengo lugar al que llegar, así que cuando tengo hambre paro y como. Llevo un hornillo y me cocino todas las comidas del día. Para dormir lo mismo, cuando quiero parar, busco un lugar tranquilo y monto la tienda de campaña o cuelgo la hamaca entre dos árboles. Para lavar la ropa cojo agua de fuentes, duchas de playa o ríos y la lavo a mano con jabón ecológico y lejos del rio. Para asearme lo mismo. Me genera placer mental ver que con 4 litros de agua puedo ducharme, cocinarme la cena, hacerme el desayuno y fregar los cacharros. 

Pregunta 9 refrescandome en italia

A veces voy a dormir a casas de personas desconocidas que te abren sus puertas. En estos tiempos en que nos bombardean con tener miedo al vecino, que un desconocido te abra su casa me parece un acto revolucionario. En Marruecos prácticamente no me dejaban acampar, si me veían montando la tienda se acercaban y me decían que me fuera a su casa. 

Pregunta 9 comiendo con una familia en turquia

Algunas veces, cuando no encontraba lugar para acampar he llamado al timbre de una puerta y he explicado mi historia: estoy viajando en bici, estoy buscando un lugar para acampar y no encuentro nada, ¿puedo montar la tienda en tu jardín? Lo he hecho incluso en países que no tienen fama de ser muy hospitalarios, España, Francia, Italia… y siempre me han dicho que sí, incluso me han dicho que no monte la tienda y que duerma dentro de la casa. De golpe me veía cenando con una familia, haciendo trucos de magia a los pequeños de la casa, etc… Yo siempre he sido muy tímido y verme haciendo esto ha supuesto un auténtico giro en mi vida. 

Pregunta 9 donde duermes 2

Desde siempre he tenido una vida sencilla con muy pocos gastos. He ido desprendiéndome de casi todo para poder vivir sin ser un esclavo de las facturas. Mi profesión es técnico de sonido freelance, así que viajo con el dinero que gano con mi trabajo. En alguna ocasión he vendido postales o calendarios con las fotos que he ido realizando durante mis viajes. En Perú y Ecuador hacía magia en semáforos (no pedía dinero, pero me lo daban de todas formas). Cuando he querido parar algún tiempo he trabajado en algún hostel o similar a cambio de alojamiento y comida. Para mí la clave es gastar poco, tanto cuando viajo como cuando no.  En el viaje a Turquía gasté 2.048 euros en 388 días. Si haces la cuenta salen 5 euros diarios. 

10. ¿Perfilas ya algún nuevo proyecto? ¿Puedes avanzarnos algo? 

Acabo de terminar mi último viaje y aún quedan 10 días para que finalice el proyecto destinado a Bicicletas Sin Fronteras. Emocionalmente, aún no he acabado de aterrizar, así que es pronto para pensar en la siguiente historia, pero hemos conseguido más de 11.000 euros para dotar de bicicletas a la escuela de Loul Sessene en Senegal, así que me gustaría ir a conocer el lugar, para mí sería bonito y creo que también lo sería para todas las personas que han apoyado a La Bici es Bella. 

Pregunta 1 mi primer viaje no tenia alfojas y puse una caja de plastico

11. ¿Cómo podemos aportar nuestro granito de arena a los objetivos de La Bici es Bella? 

Los proyectos de La Bici es Bella tienen fecha de caducidad, así que lo mejor para informarse  y apoyar al proyecto que estemos realizando en ese momento www.labiciesbella.es o contactar a través de: Facebook/Instagram: @labiciesbella y del email: labiciesbella@gmail.com

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