Cinco lugares únicos de la ría de Muros Noia

Merece la pena recorrer las principales villas y puertos pesqueros, en la ría de Muros-Noia (en La Coruña), cultura marinera en un entorno espectacular
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Ru00eda de MUROS. Serres, Muros, Galiza

Todo viajero que descubre la ría de Muros y Noia vuelve enamorado de lo que encuentra. Desconocida y salvaje, con kilómetros de costa natural y virgen. Tierra donde se para el tiempo entre sus relieves y pastos, una ría donde perderse y encontrarse. Así es la más desconocida y auténtica de las Rías Baixas, la Ría de Muros-Noia (A Ría da Estrela). Extensos arenales, pueblos pesqueros, patrimonios milenarios rodeados por el mar, gastronomía de kilómetro cero y rincones de gran belleza natural.

Entre las rías de Corcubión y Arousa se ubica este tranquilo destino, el geodestino de Muros-Noia. Su situación en el centro de la fachada atlántica gallega la convierte en un escenario de suave transición entre la abrupta Costa da Morte y las turísticas Rías Baixas. En total la comarca tiene 400 kilómetros cuadrados, desde la playa de Ancoradoiro -en Muros- hasta la de Espiñaredo. Un territorio dominado por el gran estuario que forma la desembocadura del río Tambre. Este rincón esconde maravillosos lugares de interés histórico y un gran patrimonio cultural y monumental en un entorno natural de gran valor ecológico y paisajístico.

Monte Louro
Entre las costas de arena fina, se encuentra un gigante gallego, el Monte Louro. Cerrando la ría por el extremo norte, su original silueta de dos cumbres (con 240 metros de altura), se adentra en el mar dando rienda suelta a la imaginación: en su historia se confunden los mitos y las leyendas con el recuerdo de ritos paganos ancestrales. El conjunto conforma un espacio desde el punto de vista paisajístico, ya que incluye, además de la hermosa playa virgen de Areia Maior, la laguna de Xalfas, localizada en la parte exterior de la vertiente norte de la ría y que está declarada espacio de interés natural por su gran riqueza biológica.

Castro de Boroña
Además de ser uno de los lugares más espectaculares y reconocidos de Porto do Son lo que más caracteriza a este poblado de la Edad de Hierro es su ‘singularidad’, no solo por las características tan representativas de su construcción sino por la pequeña y abrupta península donde está ubicado, unida a tierra por un pequeño istmo arenoso. Imposible pasar por alto la playa que el castro tiene a sus pies: Area Longa, con excelente arena blanca y rodeada de vegetación, para disfrutar de aguas tranquilas y que en tiempos supuso un medio de vida para los habitantes del lugar.

San Lourenzo y O Confurco
Lousame es un concello que invita al contacto con la naturaleza. Prueba de ello es el alcornocal de San Lourenzo. Aquí cada 10 de agosto se celebra una popular romería en honor de este santo. En este escenario frondoso, los visitantes pueden disfrutar de la zona de merendero o simplemente relajarse paseando por la zona.

Además del alcornocal, en esta zona se encuentra el afloramiento granítico de O Confurco, otro lugar mágico que forma un paisaje único y de gran valor geológico, donde es posible divisar la ría de Arousa.

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Villa de Muros
Muros es sin duda el mejor ejemplo de villa marinera y, sin duda, uno de los pueblos más bonitos de Galicia. Desde su fundación en el siglo X, la pesca y el marisqueo han sido su eje de crecimiento. Más tarde en el siglo XIX se asentaron en la zona numerosas factorías de salazón. Por este motivo, Muros llevo a convertirse en uno de los puertos más importantes de Galicia.

Recorriendo sus calles, el visitante va a descubrir casas nobles, monumentos de interés localizados en el casco histórico. Otro de los aspectos característicos del pueblo son sus viviendas marineras que conservan una arquitectura tradicional y homogénea, donde destacan bajos con enormes soportales usados, tiempo atrás para salar el pescado.

Playas de Porto do Son
Conocida como la localidad con más playas de Galicia, Porto do Son cuenta con más de 20 playas de arena blanca en algo más de 25 kilómetros de costa, lo que permite escoger arenales vírgenes o cercanos a núcleos urbanos.

El bañista puede elegir entre aguas tranquilas perfectas para el baño, o con oleaje y ventosas perfectas para la práctica de surf o windsurf. También hay playas paradisíacas y cálidas, con embarcaderos para sentarse y ver la puesta de sol o también para disfrutar de tranquilos paseos por la orilla.

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